20 marzo 2009

Juventud, "inseguridad" y farándula

En medio de "opinólogos" farandulezcos y cambalachescos, bien vale despejar el clima enrarecido escuchando a uno de los que más sabe:

Conferencia del Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni
(Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación)
  • Tema: Régimen Penal Juvenil
  • Lugar: Honorable Cámara de Senadores de la Nación
  • Fecha: 06/09/2007
Puede escuchar desde aquí

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24 Marzo: "Día de la Memoria"

16 marzo 2009

CLARIN - Nota sobre situación del "paco" en Ciudad



15.03.2009Clarín.com


Los chicos del "paco": camino directo a la perdición

09:45

Hay cerca de 180 mil adictos. Calculan que el 68% termina delinquiendo. Y matar o morir es un destino de muchos. Aun así la asistencia del Estado es casi nula. Clarín recorrió los sitios críticos.

Ver Video-entrevista (Clarín Videos)


Por: Gerardo Young

La Villa 31 es territorio del paco. A cualquier hora, a metros del destacamento policial, en ese pibe de 12 años con buzo deportivo que ahora sale del contenedor de basura y muestra los dientes como con rabia, aunque lo suyo es otra cosa. El que le habla es otro vecino, un señor grande que quiere ayudarlo.

- Dale, Ever, vamos..

- No, ni loco.

- Dale, Ever, así te curan.

Son imágenes cotidianas de un naufragio silencioso, un drama que está aniquilando chicos en todo el país mientras la ayuda oficial es escasa o nula, un flagelo increíblemente ajeno a los debates sobre delincuencia juvenil, imágenes despiadadas, en fin, de la pura exclusión.

Lunes a las diez de la noche, barrio de Pompeya. Sobre la avenida Amancio Alcorta, a lo largo de 200 metros de vereda se ve a tres grupos de chicos aspirando humo de sus pipas. Se hace difícil adivinar sus edades porque sus cuerpos están carcomidos, flaquísimos, las ropas holgadas y sucias. Deben tener trece, catorce años y en cada grupo hay cuatro o cinco chicos. En un ratito pasará un patrullero, la forma más conocida del Estado en estos sitios, pero el patrullero no se detendrá, ni siquiera les prestará atención.

El paco es tan letal como invisible. Se calcula que ya hay casi 180 mil personas que lo consumen en todo el país, pero a pesar de eso no hay ningún plan intensivo y coordinado para combatirlo. En la ciudad de Buenos Aires (donde viven 40 mil de los consumidores), ni siquiera está reglamentada la Ley de Adicciones que debería paliar el drama. Tampoco hay lugar en los hogares de rehabilitación. Ni protocolos que definan qué debe hacer la Policía frente a estos casos. Ni atención en los hospitales públicos, donde no están preparados para recibir a los chicos del paco. Y hasta sus madres, desesperadas, no saben cómo sacarlos de las profundidades.

El paco, mientras, avanza. Aniquila las neuronas en seis meses y lleva a sus consumidores a robar, a prostituirse, a morir o matar. Es tramposo el paco. Se supone que es una droga barata (promedio cinco pesos), pero su efecto (ni siquiera placer, apenas la saciedad, la satisfacción de tenerlo) dura apenas unos minutos y entonces hay que comprar más, hasta 100 o 150 dosis por día, pero como no hay plata que alcance entonces se sale a robar y se muere o se mata o todo a la vez. Un estudio de la Secretaría de Adicciones de la provincia de Buenos Aires sostiene que el 68 por ciento de los consumidores de paco acaba robando. Los que están en el tema creen que el porcentaje de riesgo es todavía mayor. "El 98% termina mal", dice Sebastián Cinquerri, diputado del ARI, "exagerando pero no tanto". Lo real es que el paco cobra visibilidad recién cuando se convierte en una tragedia de otros (Ver Un conducto...).

Martes, seis de la tarde, barrio de Mataderos. En la esquina de la avenida Eva Perón y Aristóbulo del Valle, un policía apunta al suelo con una escopeta que causaría escozor en otras partes de la ciudad. Aquí es práctica habitual, como las pintadas verdinegras de los hinchas del torito de Chicago, en uno de los epicentros de la distribución y consumo del paco: Ciudad Oculta, una de las villas más extendidas y abandonadas a la suerte de sus patriarcas, los narcos. Al policía se lo ve tranquilo, quizá porque todavía es de día y la calle y las veredas se ven repletas de chicos en delantal que acaban de volver del cole, juegan a la pelota, corren en imaginarias canchas de fútbol. ¿Y los chicos del paco? Están fumando en las madrigueras, alguna pieza oscura o las cabinas de un locutorio, y el policía dirá que es tarde para verlos en la calle. "Ahora es cuando consumen. Para robar salen más temprano". ¿No roban de noche? "De noche no distinguen entre una persona y un poste".

El paco llegó a los barrios pobres en el 2002, de la mano de la crisis (ver Página 36). Un estudio de la Sedronar (Secretaría contra el Narcotráfico) sostiene que los consumidores ya ocupan el 28 por ciento de las camas disponibles para tratar a los adictos de cualquier droga. La cantidad de camas es, como fuera, insuficiente. Hay 2.500 lugares para todo el país. "Poquísimo", reconoce el titular de la Sedronar, José Granero (Ver Página 36). ¿Cuál es el perfil de los chicos del paco? Son varones en el 82 por ciento de los casos. Y sólo el 18 por ciento ha tenido trabajo o alguna ocupación. ¿La edad de inicio? La Sedronar dice que los trece años. Pero las recorridas y consultas de Clarín en los barrios más afectados sugieren que la realidad se burla de la estadística. En la Villa 21, en la Villa 1-11-14, en la 31 de Retiro o en Ciudad Oculta, los chicos arrancan a los nueve años.

Miércoles, siete de la tarde, en el interior de Ciudad Oculta. La villa de Mataderos está arrasada. No por nada, aquí hay 150 "madres del paco", como se bautizaron esas mujeres que han visto la muerte en los rostros de sus hijos. "Nos están matando a los pibes", dice María Rosa González, apoyada sobre su mesita de siempre, en el barrio donde nació hace más de 40 años. María Rosa acaba de internar a uno de sus hijos en un centro de rehabilitación. Ya había pasado por esta pesadilla con otro de los suyos. Esta vez tardó dos semanas en conseguir una cama y eso que ya es una figura conocida para las autoridades. Por eso no duda: "El Estado no hace nada por nosotros. Nadie camina las villas y los pibes no tienen futuro. Están abandonados".

Lo que rodea a María Rosa se repiten en los 20 o 30 mil habitantes de la villa. Paredes descascaradas, techos de chapa que no evitan las lluvias, gritos y disparos en la noche, vendedores de paco de doce o trece años a cada vuelta de pasillo. En una casita que señala María Rosa, dos días atrás encontraron a un chico de 14 ahorcado con un alambre. "Pero los muertos de la villa no le importan a nadie", dice. El ahorcamiento es un final habitual en los adictos más avanzados. La abstinencia es demasiado pesada.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lleva más de 22 meses sin reglamentar la Ley de Adicciones que votó la Legislatura el 3 de mayo de 2007. Es decir que, por ahora, es letra inútil. La ley le exige al Estado la apertura de centros de atención de emergencia social, unidades móviles de atención en los barrios, unidades de referencia en los hospitales. Poco se ha hecho antes, ahora hay promesas. La Ciudad cuenta con tres centros de atención para adictos, pero sólo uno permite atender emergencias, y es muy poco. "Hemos estado haciendo convenios con 19 ONGs para ampliar nuestra capacidad de atención", dice el director del Programa de Adicciones de la Ciudad. A Alberto Magnano le sobra optimismo. Cuenta con un presupuesto mínimo, de 10 millones de pesos, que aún así supera en 3 millones al que había asignado la gestión anterior, cuando gobernaba Jorge Telerman. En el Gobierno nacional las cosas son peores. La Sedronar tiene apenas 32 millones de pesos para todo el año y todo el país, 4 millones menos que en 2008. Con esos fondos deberían pagar internaciones, armar programas de prevención y de rehabilitación. ¿Y qué pasa en los hospitales? Nada. Los hospitales no quieren a los chicos del paco. Lo reconoce uno de los directores: "No estamos preparados para recibir a esos chicos. Además son violentos y atacan al personal y a los otros pacientes". Lo dice bajo el compromiso de no revelar su identidad. Está mal decir lo que ha dicho. Pero es lo que ocurre.

Hay promesas. En el Programa de Adicciones porteño están poniendo en marcha un plan de asistencia en los barrios. El programa es una exigencia de la Ley no reglamentada, pero muy austero. Por primera vez, habrá presencia en 5 villas, tres veces por semana y por unas cuatro horas cada vez. ¿No será poco? "Es un dispositivo que está comenzando. De a poco vamos a dejar un tejido social armado", promete Magnano.

Las pruebas sobre la ausencia o saturación del sistema son abundantes. El 17 de octubre de 2008, durante una reunión de plenario del Consejo de la Niñez porteño, representantes del Gobierno lo reconocieron. Quedó asentado en las actas. Se dijo que hay unos mil chicos internados en hogares infantiles (incluyendo indigentes, chicos sin hogar, hijos de padres golpeadores), pero que no hay historias clínicas "satisfactorias" de los chicos y "falta supervisión y controles" de esos hogares. En otra de esas reuniones, según surge de las actas a las que accedió Clarín, la Directora de la Niñez, Vanesa Wolanik, admitió que ante la falta de hogares de rehabilitación para tratar casos de emergencia, se están enviando chicos adictos a una clínica que ya fue "denunciada" por la Dirección de Salud Mental de la Ciudad de cometer "graves maltratos y violación de los derechos de los chicos". Explicó Wolanik: "Ante la ausencia de otros lugares, este lugar nos sirve para estabilizar al chico y luego poder derivarlo". Se refería a la clínica Luján, con sedes en la Capital. 

Jueves, a mediodía, en Plaza de Mayo. Son cerca de cien personas, las mujeres con pañuelos negros sobre la cabeza, los hombres con pancartas y folletos para repartir a turistas y vecinos. Caminan alrededor de la pirámide, como las Abuelas y Madres, sólo que reclaman por su drama de hoy, el maldito paco. "Nadie nace asesino", grita la mujer morena que guía la marcha desde un parlante. Y sigue: "Basta de indiferencia", "Nadie quiere rehabilitar a nuestros chicos", "El paco se vende como caramelo". 

Las madres y los papás de los chicos del paco están desesperados. La internación en una clínica privada de rehabilitación cuesta 2.500 pesos por mes, un imposible en los márgenes pobres. Necesitan ayuda del Estado. Pero las leyes son complejas. La Ley de la Niñez porteña prohíbe la internación por la fuerza, ya que se considera (lo sostiene la Convención de los Derechos del Niño) que los chicos tienen derecho a elegir. Con los más grandes ocurre lo mismo, así que la única opción que tienen de enviarlos a una clínica es con la voluntad del chico (improbable) o el aval de un juez (difícil). Pero es todo un derrotero. "Estoy intentando internar a mi chico desde enero pero el juez da vueltas y vueltas", cuenta Alejandra Escobar, girando sobre la pirámide de Mayo.

Esa complejidad hace aún más importante el trabajo en los barrios, primero de prevención y luego de rehabilitación. Uno de los que más sabe del tema es el legislador porteño José Machaín: "Vivimos en una sociedad muy hipócrita. Le exigimos a los chicos pero no les damos opciones. Hoy el gobierno de (Mauricio) Macri ni siquiera les da un lugar en el colegio. En la Ciudad hay 8.000 chicos que no encuentran vacante para estudiar" (ver Nota al pié).La Sedronar y el gobierno porteño tienen algunos programas para estimular a los chicos de las villas, pero son demasiado pocos, casi insignificantes. "En los barrios no hay nadie o no se los ve", había dicho María Rosa en Ciudad Oculta.

Viernes, once de la mañana, en el interior de la Villa 31 de Retiro. Jorge es zapatero y vive en el barrio desde hace 26 años, cuando la villa no era ni la mueca de lo que es hoy. Dos de los cinco hijos de Jorge fueron adictos al paco; uno de ellos todavía pelea por salir. Y Jorge se ocupa de levantar chicos de las calles. Los reta, los levanta y los empuja hacia la Sedronar para pedir auxilio. Lo hace cuando le queda algo de plata, lo que ocurre muy pocas veces. Hay que pagar el colectivo, ir al centro, pelearse con los funcionarios, reclamar a los jueces, esperar días y días hasta que alguien le consiga un lugar de internación. "Tardan tanto que los chicos se arrepienten y se van. O se escapan después, porque no saben cómo contenerlos".

Jorge camina, ahora, por las callecitas de la villa. Pasa por un locutorio donde se vende paco, saluda a un vecino que se asoma por una puerta de chapa con su pipa en la mano. Cincuenta metros más y se cruza con una rubiecita, hermosa, que carga con un bebé. Se besan, se abrazan. "¿Cómo estás?", pregunta él. "Más gordita. Me fui a Santiago del Estero para alejarme de todo", cuenta ella y sonríe. "¿Y dejaste de fumar?", insiste Jorge. "No del todo, pero bastante".

La caminata sigue, atraviesa una cancha de fútbol, las casillas a uno y otro lado de los pasillos, nenes que caminan indiferentes a una quinceañera que se tambalea de un ladro al otro, en pleno delirio. Cuando Jorge llega a una de las calles principales, los chicos del paco son cinco, seis, y se dejan ver a veinte metros del destacamento de la Policía. Otra vez la misma postal: cuerpos delgadísimos, ropas sucias y gigantescas, un andar cansino, de sonámbulos. Ahí nomás está el contenedor de basura de donde sale el pibe de buzo deportivo, con las manos teñidas del negro de la roña. No ha encontrada nada ni para comer ni para vender. Ahora muestra los dientes hacia afuera, los labios inflamados, camina rengueando y torpe, flacucho, a pesar de sus 12 años. Ha llegado a ese estado en el que ya no tiene fuerzas ni para conseguir plata, está en plena gira por su noche interior.

- Dale, Ever, vamos que te llevo.

- No, ni loco.

- Dale, Ever, así te curan.

- No, ni loco

Aparece otro muchacho, más grande, sano, quizá el hermano mayor de Ever o un amigo de la familia, que también intenta. 

- Dale, Ever, andá que te van a conseguir novia.

Pero Ever ya no escucha. Y sigue caminando, parece caerse a cada paso. Así ha sido su lunes, su martes, miércoles, jueves, viernes, lo será el sábado y hoy, domingo. Así será la vida de Ever hasta que todo termine o algo cambie.

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(NdeR: hago la salvedad del error de la edición del Diario Clarín, de que no soy "legislador porteño", sino Consejero por la Legislatura CABA ante el Consejo de los Derechos de NIñas, Niños y Adolescentes -  Jose Machain)

13 febrero 2009

Designación al CDNNyA 2009-2011

En la sesión del día de ayer (12/02/2009) de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), se llevó a cabo la designación de los representantes de dicha casa ante el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para el período 2009-2011, oportunidad en que he tenido el honor de ser designado por dicho cuerpo para continuar con las funciones que venía realizando en el CDNNyA.

Deseo agradecer al Diputado Pablo Failde por la propuesta de mi postulación que llevara adelante, asi como al Diputado Diego Kravetz (Presidente del Bloque Frente para la Victoria) por el respaldo ante sus pares para este voto de confianza; situación esta que me lleva a renovar mi compromiso de trabajar en pos de los derechos de la infancia de la Ciudad.

Aprovecho para saludar a las otras Consejeras al CDNNyA designadas por la Legislatura: Perla Prigoshin (FpV), Florencia Elgorreaga (Diálogo por Buenos Aires), y Ana Logiúdice (Encuentro Progresista)

RESOLUCIÓN N° 665/ LCABA/ 09


Emisor: LEGISLATURA DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES
Publicación Publicada el 20/02/2009 en el boletín oficial (BOCBA) N° 3122
Sanción: 12/02/2009
Síntesis: DESIGNACIÓN DE FUNCIONARIAS - FUNCIONARIOS - DESIGNA INTEGRANTES DEL CONSEJO DE LOS DERECHOS DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES - JOSÉ EDUARDO MACHAIN - PERLA PRIGOSHIN - FLORENCIA ELGORREAGA - ANA GABRIELA LOGIÚDICE

  • La Nación
  • Página/12
  • Noticias Urbanas
  • ADN Ciudad
  • 21 diciembre 2008

    Declaración del Foro Infancia CABA

    Foro por los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

    Nota de cierre del año 2008

    Un 2008 donde la niñez y la adolescencia estuvieron atravesadas por los temas que enfrentaron a los/as adultos/as y los diferentes modelos de sociedad a los cuales se aspira.

    Este año, hemos transitado diversos caminos frente a las nuevas realidades que se nos presentaban. Desde un inicio estuvieron presente las convicciones que nos acercaron y nos mantienen agrupados/as: la defensa de los derechos de los/as pibes/as, a partir, fundamentalmente, de la función indiscutible del Estado como órgano ejecutor de políticas públicas universales.

    En este sentido, varios son los temas que aún nos continúa preocupando y nos convoca:
    • El Gobierno de la Ciudad aún no ha fijado posición acerca de la baja en la edad de imputabilidad de los y las jóvenes; situación que nos preocupa teniendo en cuenta el impacto social sobre los sectores mas desprotegidos,
    • Desde nuestros inicios, hemos consideramos ineludible la creación de un programa que brinde una asignación universal por hijo/a; garantizando de esta manera el acceso para cubrir las necesidades básicas,
    • Esto último, sería una herramienta para abordar el fortalecimiento familiar desde su situación socioeconómica;
    • Asimismo, influiría en la disminución de niños/as en el sistema de protección especial priorizando su permanencia en los grupos afectivos de referencia.
    • Reflejar en el presupuesto de la Ciudad, la prioridad de programas dirigidas a la infancia con el objetivo de prevenir situaciones de riesgo (Fortalecimiento Familiar, fortalecimiento de vínculos, prevención de la violencia), promoviendo las potencialidades de los actores intervinientes, en beneficio del/a niño/a. Por el contrario, en el presupuesto previsto para el 2009 se visualiza la relevancia que se le otorga al Programa de atención a la niñez y adolescencia en situación de vulnerabilidad social, siendo este un área de reparación de daños sobre las situaciones de riesgo que incluye como alternativa fundamental la institucionalización de los/as pibes/as.
    • Inmediata puesta en marcha de los contenidos y talleres de educación sexual en las escuelas de la ciudad.
    Redoblaremos el compromiso y la militancia el año próximo, con diferentes estrategias, incluso saliendo a la calle a expresar que no podemos perder aquellos “Derechos” que tanto nos costaron como sociedad.

    Para esto es necesario, sumar diversidades y trayectorias con el objetivo de enriquecer el debate y las propuestas.

    Felices Fiestas

    FORO CABA

    Uruguay 485 3er piso

    foro2008caba@yahoo.com.ar

    15 diciembre 2008

    Presentación de libro....

    Invitamos al "Cierre del Ciclo Académico 2008" de la Carrera de Trabajo Social de la Fac. de Cs. Soc. de la UBA, que se desarrollará el día 18/12 a las 18 hs., en el Aula 08 de la Sede de Santiago del Estero 1029. En el marco del cual se hará la presentaicón del libro producto del "II Encuentro de Políticas Públicas y Pobreza en el escenario post 2002", donde se incluye un trabajo en co-autoría, presentado en aquel Encuentro organizado por dicha Carrera y que se realizara entre el 16 y 17 de Noviembre de 2007.

    • Título del trabajo publicado: "Patronato, prácticas y discursos persistentes en la etapa de la protección integral de niñas/os y adolescentes. Políticas Públicas en la perspectiva de los DD.HH." (ver post)
    • Co-autores: Jose Machain - Carolina Avila Testa - Julieta Vénere

    07 diciembre 2008

    "LA ADOLESCENCIA NO ES SINÓNIMO DE INSEGURIDAD"

    Declaración del Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia

    En las últimas semanas se ha instalado con fuerza en los medios de comunicación masiva y, consecuentemente, en una parte importante de la opinión pública, la idea de que uno de los factores determinantes de la inseguridad son los delitos graves cometidos por personas menores de 18 años y, en particular, por adolescentes “no punibles”; es decir menores de 16 años. Quienes trabajamos con adolescentes podemos afirmar que identificarlos como protagonistas principales de la inseguridad es una idea falsa y peligrosa.

    Es falso atribuir la inseguridad a las conductas adolescentes porque la experiencia enseña que la incidencia de los delitos cometidos por ellos es limitada en el panorama general de los ilícitos graves que se cometen en todo el país. No existen estudios serios que avalen esos postulados. Por el contrario, el reciente informe “Adolescentes en el Sistema Penal”, publicado por la Secretaria Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia junto a UNICEF y la Universidad de Tres de Febrero ilustra, mediante un abordaje serio de la problemático sobre la verdadera dimensión de la cuestión penal juvenil.

    Señalamos que, además de falsa, es una idea peligros. La “demonización” de los adolescentes pobres redunda en discriminación cuando no en maltrato y abuso policial contra ellos. Por otra parte, si la idea de una adolescencia peligrosa termina volcándose en la reforma del régimen penal juvenil, lejos de adecuar nuestra obsoleta legislación a los postulados de la Convención sobre los Derechos del Niño, culminaremos dotándonos de un marco legal que, revestido de algunas garantías procesales, acentúe la descarga punitiva sobre los adolescentes.

    Este Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia –conformado por las representaciones de las máximas autoridades de infancia y adolescencia en nuestro país- entiende que es tarea imprescindible abordar la problemática de los adolescentes infractores a la ley penal desde una perspectiva reflexiva, de mirada integral, que contemple el pleno respeto de los DDHH de la sociedad en su conjunto y la vocación de avanzar en una respuesta adecuada y efectiva.

    Por ello rechazamos todo intento de estigmatizar a nuestros adolescentes, constituyendo en el imaginario social una falsa perspectiva que los ubica como principal amenaza para la convivencia social. El planteo de reducir la edad de imputabilidad conlleva una simplificación que, de imponerse, solo agravara los problemas. El necesario debate acerca de cómo sancionar conductas ilícitas no puede ocultar o tergiversar el fondo de la cuestión, que es la necesidad de fortalecer los mecanismos y políticas de inclusión social, de ejercicio de ciudadanía, de promoción y protección integral de derechos de niñas, niños y adolescentes. No hay, lo sabemos, mejor prevención que la inclusión.

    El Estado debe dar una respuesta adecuada frente a aquellos casos en que un adolescentes comete una infracción grave a la ley penal. Este Consejo Federal, el 22 de junio de 2007, se pronunció sobre la necesidad de avanzar en un proceso de reforma y/o derogación del actual régimen penal de la minoridad, en la perspectiva de consagrar un sistema de responsabilidad penal juvenil de los derechos de los adolescentes.

    Asimismo, el 18 de abril del corriente año, se suscribió por unanimidad un acta compromiso que contiene los lineamientos estratégicos que deben regir el proceso de creación, reforma y/o fortalecimiento de los dispositivos penales juveniles bajo la dependencia de los gobiernos nacionales y provinciales. En el marco de estos acuerdos se vienen desarrollando acciones concretas, para que las políticas públicas en materia penal juvenil, garanticen que las medidas sancionatorias impuestas a adolescentes infractores a la ley penal sean acompañadas efectivamente por medidas tendientes a fortalecer sus capacidades de ejercer derechos, asumir obligaciones, respetando el derecho de los otros, promoviendo proyectos de vida constructivos.

    Estamos absolutamente convencidos que, como adultos y miembros de una comunidad, debemos asumir la responsabilidad colectiva de construir una sociedad capaz de resolver sus conflictos, por más grave que sean, de una manera democrática, participativa, inclusiva y con oportunidades para todos.

    Bs As, 7/11/2008

    Representantes del Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia firmantes:

    • San Juan
    • Misiones
    • Corrientes
    • Rio Negro
    • Tierra del Fuego
    • Santiago del Estero
    • Santa Cruz
    • Tucumán
    • Mendoza
    • Córdoba
    • La Pampa
    • Chaco
    • Salta
    • Jujuy
    • Chubut
    • Entre Ríos
    • Santa Fe
    • Formosa
    • Buenos Aires
    • Catamarca
    • La Rioja
    • Neuquén
    • Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia